La OMS advierte sobre el aumento de la accesibilidad de bebidas dañinas y llama a nuevos impuestos

Según nuevos informes de la OMS, los bajos impuestos sobre el alcohol y las bebidas azucaradas las hacen cada vez más accesibles, contribuyendo al aumento de enfermedades como la obesidad y la diabetes. La organización insta a los gobiernos a aumentar los impuestos como parte de la iniciativa '3 por 35' para proteger la salud pública y fortalecer los sistemas de salud.


Las bebidas azucaradas y alcohólicas se han vuelto cada vez más accesibles en términos económicos en la mayoría de los países, como consecuencia de tasas impositivas persistentemente bajas, una situación que está contribuyendo al aumento de obesidad, diabetes, enfermedades cardiovasculares, distintos tipos de cáncer y lesiones, con efectos particularmente visibles en niñas, niños, adolescentes y adultos jóvenes. Esta advertencia forma parte de dos nuevos informes globales publicados por la Organización Mundial de la Salud, los cuales señalan que los sistemas fiscales actuales permiten que productos perjudiciales para la salud permanezcan baratos, mientras los sistemas de salud enfrentan una presión financiera creciente derivada de enfermedades y lesiones prevenibles. Desde la perspectiva de la OMS, los impuestos con enfoque en salud representan uno de los instrumentos más eficaces para reducir el consumo de productos nocivos y, al mismo tiempo, generar recursos para financiar servicios esenciales. El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, subrayó que el incremento de impuestos a productos como tabaco, alcohol y bebidas azucaradas permite disminuir el consumo dañino y liberar recursos económicos que pueden destinarse al fortalecimiento de los sistemas de salud. El mercado global de bebidas azucaradas y bebidas alcohólicas genera miles de millones de dólares en ganancias, lo que favorece su amplia disponibilidad y consumo. Sin embargo, los gobiernos capturan solo una fracción limitada de ese valor a través de impuestos motivados por razones sanitarias, dejando que las sociedades asuman los costos a largo plazo en términos de salud y productividad. Los informes advierten que esta asimetría fiscal contribuye a que los productos permanezcan accesibles, mientras se profundizan las consecuencias económicas y sanitarias asociadas a su consumo. La OMS documenta que al menos 116 países aplican impuestos a las bebidas azucaradas, principalmente a refrescos. Además, pocos países ajustan sus impuestos a la inflación, lo que permite que estos productos se vuelvan progresivamente más accesibles. Estas tendencias persisten a pesar de que una encuesta Gallup de 2022 mostró que la mayoría de las personas consultadas apoyan el aumento de impuestos sobre bebidas alcohólicas y azucaradas. La iniciativa “3 por 35” y el llamado a la acción Ante este panorama, la OMS insta a los gobiernos a aumentar y rediseñar los impuestos sanitarios como parte de su nueva iniciativa “3 por 35”, cuyo objetivo es incrementar los precios reales del tabaco, el alcohol y las bebidas azucaradas para 2035, reduciendo gradualmente su asequibilidad. El organismo subraya que esta estrategia busca proteger la salud de la población, disminuir la carga de enfermedades no transmisibles y fortalecer la sostenibilidad financiera de los sistemas de salud, mediante políticas fiscales alineadas con la evidencia científica. Esta nota, así como reportajes, entrevistas exclusivas, videos, podcast y más, los podrás encontrar en nuestra próxima edición especial digital de Temas Selectos en Salud. LaSalud.mx La Revista de la Comunidad Médica. Visita algunas de nuestras ediciones especiales en https://issuu.com/grupo-mundodehoy D.E. Alcohol: mayor asequibilidad pese a los riesgos Un análisis paralelo de la OMS muestra que 167 países aplican impuestos a las bebidas alcohólicas, mientras que 12 países prohíben totalmente el alcohol. El bajo gravamen impulsa enfermedades crónicas y lesiones prevenibles. El director del Departamento de Determinantes de la Salud, Promoción y Prevención de la OMS, Etienne Krug, advirtió que el alcohol más barato se asocia con mayores niveles de violencia, lesiones y enfermedad, mientras que los beneficios económicos se concentran en la industria y las consecuencias recaen sobre la población y las finanzas públicas. Patrones fiscales persistentes y respuesta social La OMS identificó que, a nivel global, la proporción de impuestos especiales sobre el alcohol se mantiene baja, con una mediana del 14% para la cerveza y del 22.5% para los licores. No obstante, otros productos con alto contenido de azúcar, como jugos 100% de fruta, bebidas lácteas endulzadas y cafés o tés listos para beber, quedan fuera de los esquemas fiscales en numerosos países. Aunque el 97% de los países grava las bebidas energéticas, esta proporción no ha cambiado desde el informe global de 2023, lo que refleja una falta de actualización de las políticas tributarias frente a la evolución del mercado. En términos de impacto, el impuesto medio representa alrededor del 2% del precio de una bebida azucarada común, y suele aplicarse solo a una parte del mercado, dejando amplios segmentos sin regulación fiscal efectiva. Un dato relevante es que el vino no está gravado en al menos 25 países, principalmente en Europa, pese a la evidencia clara de sus riesgos para la salud.

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